Resumen del libro: “Por qué dejé Goldman Sachs”, de Greg Smith.

➴ El libro que no gusta al banco más poderoso del mundo.

El 14/04/2012, en The New York Times, millones de personas leyeron la carta abierta de Greg Smith «Por qué dejo Goldman Sachs».

Se extendió por internet, se convirtió en trending topic en Twitter y levantó respuestas apasionadas del presidente de la FED, Paul Volcker, del consejero delegado de GE, Jack Welch, y del alcalde de NY entre muchos otros.

Un trabajador interno pone el dedo en la llaga de Goldman Sachs… y lo hace ofreciendo una mirada poco común sobre las interioridades de una carrera a la que muchos aspiran.

THE ECONOMIST

También hizo furor entre aquellos que cuestionaban el papel de Wall Street en la sociedad, la mentalidad del «toma el dinero y corre» que puso la economía de todo el mundo de rodillas. En este libro, Greg retoma el hilo de aquel texto. Desde sus tiempos de becario durante la burbuja tecnológica hasta los jacuzzis de Las Vegas y los excesos inmobiliario con las hipotecas subprime, G.Smith nos muestra, en primera persona, las interioridades del banco más famoso y odiado del planeta. Nos muestra cómo la entidad bancaria más representativa de la historia pasó de llevar a la bolsa a compañías como Ford, Sears y Microsoft, a convertirse en una lacra que llamaba a sus clientes «títeres».

Goldman Sachs, el banco que gobierna el mundo. La entidad, fundada en 1869, ha colocado a sus ejecutivos tanto en Gobiernos demócratas como republicanos.

El País.
Por qué dejé Goldman Sachs, de Greg Smith.
El libro que no gusta al banco más poderoso del mundo.

Cuando un gran cliente del banco se dirigió a él, mirándole fijamente a los ojos, dijo: «No nos fiamos de vosotros… hacemos negocios con vosotros solo porque estamos obligados a ello.» supo que debía hacer algo.

Después de intentar cambiar las cosas desde dentro, Greg llego a la conclusión de que para que el sistema cambiase realmente, alguien de dentro debía hablar públicamente.

Después de leer el libro del tirón. (ISBN: 9 788423 416271). He realizado una segunda lectura sintetizando las partes más interesantes y resaltando sus enseñanzas claves. La idea es poder revisarlo en un futuro de un vistazo rápido, para refrescar su contenido. Además, las personas que no dispongan de varias horas para su lectura, pueden hacerse con las enseñanzas claves del libro en unos minutos.

Aunque me gusta mucho leer en papel, recientemente he comprado el Kindle Paperwhite y estoy encantado. Me estoy creando mi pequeña biblioteca de libros de economía, algunos de los cuales no existen en papel.

Por qué Goldman Sachs tiene tanto poder. Lloyd Blankfein, CEO de la empresa de inversión, dijo de Trump que es un tipo listo. La confianza debe ser mutua, porque hay varios ex de la firma en su gobierno

El Confidencial.

INDICE

No lo sé pero lo averiguaré
Caída y subida
Ha llegado Springbok
El final de algo
Bienvenidos al casino
Cazando elefantes
Mirando al abismo
Los cuatro clientes
Monstruosidades
La llamada de Londres
El salvaje Oeste
Epílogo
Glosario de términos de Wall Street


No lo sé pero lo averiguaré

Tenía 21 años cuando participe en el Open Meeting junto con otros 74 residentes de verano. Un socio de Goldman Sachs llamaba aleatoriamente a uno de nosotros para coserlo a preguntas sobre la cultura de la empresa, su historia, los mercados. Tenías que estar muy despierto. Dos personas se derrumbaron y se echaron a llorar a lo largo del verano. menos de un 40% conseguía el trabajo a tiempo completo. Y no era esta la única prueba. Durante las 10 semanas de duración del Open Meeting tenías que buscar un “padrino” que quisiera contratarte.

Mis compañeros no estaban acostumbrados a los interrogatorios y la humillación. Eran todos fuera de serie de las más prestigiosas universidades, sobresalientes en la selectividad, nadadores en los juegos olímpicos, maestros del ajedrez… Incluso el hijo del primer ministro de Canadá. Sin embargo hasta para ellos esto era una prueba difícil.

Yo era hijo de un farmacéutico de Jojannesburgo. Conseguí una beca para Stanford.

Cada semana teníamos dos Open Meetings, al acabar el día en los parqués. Duraban 90 minutos y estaban dirigidas por un socio, un director gerente y tres vicepresidentes gruñones. Las reuniones eran muy intensas y solían resultar brutales. A los que llegaban un minuto tarde se les hacía esperar fuera. Si eran muchos se cancelaba y se repetía a las 5 am. Yo me preparaba bien y mi estrategia consistía en ofrecerme voluntario para responder algo que sabía, para que luego estuviesen menos dispuestos a elegirme al azar.

La Open Meeting era una cámara de interrogatorios llevada al límite para poner a prueba nuestros conocimientos y nuestro carácter. No había forma de prepararse para lo que te podían preguntar. Había tres categorias:

  • Conocimientos del Mercado: ¿En que nivel cotiza hoy el SP500? ¿Por que ha bajado hoy el petroleo? ¿Valora la bajada de tipos de Alan Greenspan?
  • Historia de Goldman Sachs: ¿Cuando se fundo la institución? ¿Quienes han sido los principales socios hasta hoy?¿Quién es el actual director financiero?
  • Gestión actual y comprensión del negocio: ¿Cómo cuantifica el riesgo un operador?, ¿A qué se dedica un vendedor de derivados?¿Que diferencia hay entre la creación de mercado en el NASDAQ y en la bolsa de NY? ¿Qué socio está al frente del grupo de Mercados Emergentes?

El objetivo era, además, enseñarnos a comportarnos al teléfono cuando un cliente nos acribillaba, y había muchos clientes difíciles.

El mayor error era tratar de improvisar. Era mejor reconocer que no sabías y decir “no lo sé, pero lo averiguaré”, salir corriendo al parqué y volver con la respuesta antes de que acabara la reunión. El cliente no quería que nos inventáramos una respuesta, sino que investigáramos y le devolviéramos la llamada más tarde.

Las reuniones eran duras, pero me gustaba que la institución se tomara tan en serio su propia filosofía: Se honesto, No inventes las cosas, ten rigor a la hora de investigarlas. Si comentes un error, admítelo de inmediato. Sabía que nos estaban indoctrinando, pero yo era forofo de Goldman desde siempre.

Cuando accedí a la beca, consciente de que solo un 2,2% era admitido y de que tu CV se podía perder entre el montón, me enteré de que empezaban a aceptar solicitudes online por lo que estuve delante del ordenador pulsando la tecla de recargar la página hasta que apareció el botón. Fuí de los primero y conseguí la entrevista. Me la preparé a conciencia leyendo “A culture of Success” escrita por Lisa Endlich, una antigua vicepresidenta. Pasada esta entrevista me enfrente al Superday, una prueba de fuego de un día entero sometido a 6 entrevistas. Al final 5 personas de Stanford conseguimos pasar las entrevistas.

Goldman tenía un programa de prácticas por división:

  • Activos Financieros.
  • Renta Fija, Divisas y Materias Primas (FICC).
  • Gestión de inversiones.
  • Investigación…

Me apunte a Activos Financieros en NY para vivir la experiencia freneética de los parqués, y decline Gestión de inversiones en Chicago. El parqué de operaciones me sedujo de inmediato. Su energía, el caos, los gritos, la tensión. Había unos 30 grupos o “mostradores” y nos pasábamos dos o tres días en cada mostrador tratando de ayudar y aprender sin estorbar. Llevabamos un taburete porque no había sillas en los mostradores, y como había menos que residentes debías estar despierto para no quedarte sin él.

Las prácticas eran muy exigentes. Ser útil dependía de tú inventiva. Al no haber pasado el examen Serie 7, no podíamos operar, ni hablar con clientes. Tenías que ser muy emprendedor y creativo para orientarte por la pequeña selva del parqué, conseguir un café o el almuerzo para todo el mostrador, hacer fotocopias, investigar las acciones de biotecnología… Los pequeños detalles importan. Si alguien se equivoca en estas cosas también lo hará en otras más importantes. Cuando estabas implicado en un mostrador tenías que disculparte para asistir a una reunión/examen. Luego después del trabajo recibías tareas extra. Trabajábamos todo el día y habitualmente los fines de semana también.

Además de instruirnos también nos hacíamos una idea de lo que nos gustaba más. Algunos preferían ser agentes o quants (estrategas expertos en matemáticas) otros como yo, preferimos ser vendedores. Un vendedor debía ser una persona:

  • A la que le encantase hablar todo el día con clientes.
  • Simpática.
  • Un poco pelota.
  • Extrovertida.
  • Que sepa mantenerse tranquila en los momentos difíciles.
  • Que sea capaz de hacer varias cosas a la vez.
  • Tratan de proteger su relación con los clientes.

Los agentes son personas más introvertidas. Pasan mucho tiempo sentadas en su mesa gestionando riesgos:

  • Tomando el pulso a mercados alcistas y bajistas.
  • Controlando operaciones arriesgadas, potencialmente perdedoras.
  • Rápidos, decididos y agresivos en la compraventa.
  • Tratan de proteger el capital de la institución.

A veces proteger al cliente y ganar más dinero eran cosas excluyentes. proteger a un cliente era apartarlo de operaciones arriesgadas pero que dejaban muchas comisiones a la compañía. Avaricia a largo plazo frente a avaricia a corto plazo.

comentarios peligrosos en el ascensor
Comentarios peligrosos en el ascensor

Todos teníamos que pasar evaluaciones de rendimiento. Pero la clave era hacerte imprescindible para alguien en un mostrador. Alguien que diera la cara por tí y solicitara que te contrataran al final de las prácticas, un Padrino. Tener sentido común era más importante que un brillante expediente académico. Interrumpir a un Agente cuando esta recibiendo los resultados trimestrales, un comentario desafortunado en el ascensor, pasarse con la bebida en una fiesta suponía arruinar tus posibilidades de obtener un puesto.

El ambiente era de competencia pero sin llegar a la puñalada en la espalda. Querían a la vez fomentar el trabajo en equipo. Debías avanzar en tus propios intereses pero sin mala fe con los demás. A la vez que nos exprimían nos cortejaban. Competían con Silicon Valley por el talento en plena burbuja puntocom. Alternaban el trabajo con actos sociales de la empresa, casi obligatorios, donde podías hacer contactos. Había un gran despilfarro de comida y de fruta fresca en el parqué. Fue lo primero que desapareció al pincharse la burbuja puntocom.

Pero en ese momento las puntocom arrasaban. Solo por usar el prefijo”e-” o el sufijo “.com” en el nombre de la empresa su nivel subía como la espuma. También en ese momento encontré a mi padrino, y me decidí por Ventas de Nuevos Mercados (Mercados Emergentes). Comencé haciendo pequeños trabajos, hojas de cálculo, informes sobre acciones. Había más compañeros interesadas en este mostrador y era importante conectar con las personas al mando, hacerles ver tú interés, pero a la vez tener un plan B.

Siempre que tenía tiempo libre me acercaba al mostrador de mercados Emergentes para hacer un poco de networking. Así puede conocer en persona a la vicepresidenta senior y a su segundo de abordo Rudy Glocker, apodado “el bestia” no solo por su tamaño, sino por su capacidad de trabajo. Era un tipo de la vieja escuela de la Pensilvania rural, conservador, serio y tradicional. Había trabajado vendiendo material deportivo de la vieja URSS, como entrenador de fútbol, jugaba a baloncesto cada jueves, pero sobre todo con Rudy los clientes eran lo primero.

Rudy se encargaba de las OPV (Ofertas Públicas de Venta). Estudiaba muy bien a las empresas que salían a bolsa detectando fortalezas y debilidades, y pensaba que los clientes debían conocer ambas. A veces si llamaba un cliente interesándose y la empresa no era buena, le invitaba a tomar un café le explicaba los riesgos y le ofrecía otras alternativas. Pero las OPV dejan mucho dinero a Goldman. Era muy popular entre los clientes pero acabó siendo su perdición y la de este tipo de vendedores de mentalidad fiduciaria.

Un día me invito a una cena informal (mi primer sushi y cerveza Sapporo) y pusimos las cartas sobre la mesa. Yo tenía interés por trabajar con ellos y ellos también lo tenían en mi. El último día me despedí de todos, me felicitaron por mi trabajo y prometieron ponerse en contacto conmigo. Tenía esperanzas de recibir una oferta pero había que esperar varias semanas y no había garantía. Me pagaron el avión de vuelta a casa y pase las vacaciones con mi familia en Johannesburgo…

Caída y subida

Recibí la llamada dos semanas más tarde, para ofrecerme un puesto a tiempo completo “en linea”. Lo que significa de inmediato.

Gracias a las prácticas de verano en GS sabía que tenía un trabajo en “el Rolls-Royce de los bancos de inversión” nada más licenciarme, mientras que muchos de mis compañeros estaban angustiados pensando en donde acabarían trabajando. Además me había hecho una idea clara de lo que significaba trabajar en Wall Street.

New York, Wall Stree, Greg Smith
Vistas de New York desde uno de sus rascacielos.

Alquilé un apartamento en “Tribeka Pointe” con dos compañeros..: JF un canadiense francófono, mujeriego y jugador de waterpolo que apenas hablaba inglés que demostró ser una bestia absoluta seleccionando acciones. Y un amigo suyo de Montreal que trabajaba en KPMG. El edificio tenía 43 plantas con unas impresionantes vistas sobre el rio Hudson y Manhattan. El apartamento solo tenía 2 habitaciones y costaba 3750 dólares al mes. Por lo que levantamos un tabique temporal en el salón para hacer una tercera habitación. Desde la terraza se veían las Torres Gemelas.

Tú primera prueba en Wall Street es aprobar el examen Serie 7 a la primera. También el serie 63, más corto pero más difícil. Dura 6 horas y el temario es muy denso. Mucha información teórica y aburrida para memorizar, para luego no usarla nunca en tu vida laboral. Pero una vez aprobados, ya puedes empezar a llamar a los clientes. Había estudiado mucho pero de camino al examen tenía el estómago revuelto. Además sentía una sensación agridulce al acabar mis fantásticos 4 años en Standford con una beca. Privilegiado y a la vez entristecido. Mis amigos se dispersaban por todo el país.

Los fines de semana, después de trabajar subía a la azotea de la planta 43 a estudiar el enorme temario. De vez en cuando hacía un examen de prácticas, pero no conseguía llegar a 70. La nota mínima para aprobar. En el parqué comenzaron las apuestas, acostumbrados a hacer porras sobre cualquier cosa. Suspender era una vergüenza suprema. Pero pasarse demasiado de 70 significaba que habías estudiado demasiado.

El examen tuvo lugar bajo estrictas medidas de seguridad. No podías llevar ni tu propio boli ni reloj. Duraba 6 horas y se hacía en 2 tandas de 3 horas. Era todo por ordenador y obtenías el resultado al instante. Al cabo de una hora una voz por megafonía decía algo así “Por favor, permanezcan en donde están. El edificio no será evacuado”. Al cabo de 10 minutos repitieron el anuncio, y otra vez más. Estábamos desconcertados. De repente la moderadora entro corriendo en la sala gritando: “Salgan todos de la sala”.

World Trade Center. 11S Torre en llamas

AL salir del edificio vimos que la gente se apiñaba mirando a la torre norte del World Trade Center envuelta en humo. Nadie sabía lo que estaba pasando. ¿Un accidente? ¿Un atentado? Nos dirigimos a Midtown para alejarnos de la zona, especulando sobre lo ocurrido y mirando, traspuestos, las torres en llamas. Antes de las 10 de la mañana contemplamos, atónitos, la Torre Sur desmoronándose a cámara lenta. Nadie sabía como reaccionar. La gente tenía lágrimas en los ojos. Todos los habitantes de NY estaban unidos ante la tragedia.

No podía vover a mi casa pq estaba cerca de las torres, me estaba quedando sin efectivo y no tenía ropa limpia, cuando recibí la llamada de RRHH para ofrecerme 2000 dólares y una habitación de hotel. No sin grandes esfuerzos los mercados abrieron el 17 con caídas en el SP500 del 5% y del 7% en el Dow Jones. Sin embargo no había sensación de pánico o crash.

Las siguientes semanas fueron un desafío. La gente estaba en estado de shock, temiendo nuevos atentados. Una compañera no volvió nunca a trabajar después del 11-S, no pudo soportarlo. Los mercados cayeron todavía más especialmente en mi área de mercados emergentes. Y teníamos pendiente el examen Serie 7 para un mes más tarde.

Cuando pudimos volver a casa los escombros del WTC todavía humeaban. El olor a metal, plástico y carne quemada persistía. Trabajaron 24 horas al día, durante meses, sacando escombro en camiones hasta barcazas atracadas en el rio Hudson. El ruido no paraba nunca.

En aquel tiempo la vieja guardia todavía controlaba la empresa. Estaba formada por los socios de antes de salir a bolsa. Y mandaron un mensaje en el que nos pedían aunar esfuerzos, apoyar a nuestros clientes y volver a levantarnos. “Aunque no nos beneficie de manera inmediata, eso es lo que los clientes recordarán de nosotros”. La empresa organizo un fondo para las familias damnificadas. Los empleados aportamos 5,5 millones de dólares y la empresa puso otro tanto.

Empezábamos nuestra andadura laboral después del pinchazo de la burbuja tecnológica y empresas antes valoradas en miles de millones, cotizaban ahora por centavos de dólar. Los primeros despidos ya habían tenido lugar. Yo intentaba aprender mi oficio como analista junior, peleando por usar la fotocopiadora a las 5:30am para preparar carpetas de información para los senior. Recopilábamos noticias de The Wall Street Journal y de Boomberg relevantes a las operaciones del día.

Mi momento de gloria llego cuando observe que cuando una empresa anunciaba ganancias, todo el mundo corría para conocer los datos. Esto me dio la idea de redactar un pequeño email y lo enviaba a todos los agentes, con los datos principales de cada empresa que publicaba sus cuentas. Mis jefes pensaban “Este chico tiene recursos”. También ayudaba a Rudy con los mensajes de voz.

Por fin, un mes más tarde, nos enfrentamos de nuevo al examen en el mismo edificio, misma sala, mismo ventanal por el que había visto arder la Torre Norte. Esta vez estaba mejor preparado y los test de prueba me estaban saliendo bien. Saque 86. Ya estaba listo para llamar a los clientes y para vender acciones. Al principio con clientes pequeños. Un día llego un cliente importante de Turquía y necesitaba un acompañante para visitar unos hedge funds. Rudy me miro y dijo “Springbok, irás tú“. Los apodos eran muy importantes en GS. Springbok es una gacela veloz símbolo del equipo nacional de rugby.

Fue el primero de muchos viajes de negocios representando a Goldman Sachs. Me sentía afortunado porque podía conocer muchos estados y ciudades de mi país de adopción. San Francisco, San Antonio, Dallas, Columbus (Ohio). Los viajes de negocios me daban mucha experiencia y mucha visibilidad ante los clientes.

Por fin conseguí mi primera venta 500 pequeñas acciones. (pequeñas quiere decir que fueron 500, no 500.000 como supondría cualquier agente). Fué algo simbólico pero Rudy lo convirtió en una gran noticia que me lleno de orgullo. Tuvo el detalle de enviar un mail a todos los senior de la planta para felicitarme.

Me aconsejaron ir a Brooks Brothers para comprar pantalones y camisas acordes al dress code de la época. Los socios y directores acudían a Brioni, Hermès o Ferragamo. La norma era ir discreto pero que se notase que era caro.

Ha llegado Springbok

Hoy, algunos recibirán la orden de desfilar“. Entendí de inmediato su significado. 2002 fue un año duro para GS. El mercado era bajista por la burbuja de las puntocom y el 11-S. Había desánimo y muchos temíamos por nuestro puesto.

Todos los despachos y salas de reuniones tenían paredes de cristal, por lo que se podía ver exactamente que pasaba dentro. Un socio estaba obligado a dar la noticia personalmente: “Lo siento mucho pero tenemos que prescindir de ti”. En esas fechas también hicieron una purga entre los socios de la vieja guardia, de antes de la salida a bolsa, para hacer sitio a la nueva camada. Más fanfarrones y ostentosos con sus Rolex de oro.

Hacíamos lo posible para retener a los clientes. Uno de los cuales resulto ser un amigo de Stanford que se ocupaba del sector tecnológico, para un fondo de inversión gigante de Boston. Hacía su propio estudio de las empresas para formarse una opinión objetiva, no empañada por los consejos de Wall Street y la banca de inversión. Cada vez que mi amigo venía a NY mi jefe me animaba a invitarle a cenar, a cuenta de Goldman Sachs.

Había un conflicto de intereses, entre las agencias de investigación de inversiones y la banca de inversión. Los analistas inflaron las recomendaciones de las empresas tecnológicas con el fin de lucrarse desde la sección de banca de inversión. Lo que condujo a la burbuja de internet que estábamos sufriendo. Eliot Spitzer estuvo al frente de la acusación para poner de relieve este conflicto, y propuso separar las dos agencias.

Empezaba a cuestionarme el papel de Goldman en las salidas a bolsa a precios disparatados de empresas, que no generaban beneficios. Todo para llevarse un 7% en la colocación. Aunque me consolaba pensando que el resto de bancos habían sido incluso más agresivos.

Greg Smith Goldman Sachs Springbok
Greg Smith apodado Springbok

Por aquel entonces Ted Simpson, de ventas en Boston, organizaba su campeonato anual de ping-pong. Rudy se enteró de que yo había competido de joven en el equipo de Sudáfrica y mandó un mail a Ted para decirle: “Springbok representará la la oficina de NY en el torneo de tenis de mesa”. Una vez allí tendría la oportunidad de hacer networking y establecer relaciones con la comunidad inversora de Boston, donde había grandes fondos de inversión de planes de ahorro para jubilados.

El torneo lo había ganado los últimos 5 años un cliente importante y que era para él, el momentos cumbre del año. Cuando vi a mi supuesto adversario supe que no tenía nada que hacer contra mi. Ni siquiera podría devolverme el saque. Era un buen jugador de garaje, pero él y yo estábamos en distinta liga.

Empezó el torneo. Al principio me sentía oxidado después de años sin jugar. Mi contrincante y yo íbamos eliminando fácilmente a nuestros contrincantes. La mayoría eran oponentes fáciles, jugadores aficionados.

Llegamos a la final y le comenté a Ted: He pensado que para no ganarle 21 a 2 y humillarle, voy a bajar mi nivel para que parezca reñido. Ted me comento, que era una de nuestros mejores clientes y que se tomaba muy en serio el torneo… manteniendo fija su mirada…

¿Insinuas que…..?

Comencé sacando ventaja, lo que le puso bastante nervioso. baje la presión. Quería mantener la bola en juego y dar espectáculo al público. Lanzaba de vez en cuando un tanto a la red o se la dejaba fácil de forma que pudiera colocarla bien y permitirme fallar sin que se notase. Pensaba ganarle 2 de 3 partidos, pero un gesto de Ted en el segundo set me dio a entender que debía regalarle el torneo. Como dispuso John Whitehead: El cliente por delante de todo. Y este fue un ganador muy magnánimo.

La recesión no daba tregua ese verano y los mercados emergentes empezaban a desmoronarse. Solo quedábamos Rudy y yo en el departamento. Rudy se volvió cada vez más reservado, hablaba bajo por teléfono, acudía a reuniones privadas. Hasta que un día me dijo “Me traslado a Ventas de Activos Financieros. Intentaré ayudarte desde allí”.

Me quedé solo en el departamento, seguía llamando a clientes pero el cerco se seguía estrechando. Intenté tantear otros departamentos, pero el ambiente era tan malo que nadie quería contratar. Había solicitado la beca Rhodes, inspirado por la biografía de Bill Clinton, cuando me llamó una amiga de Recursos Humanos. Corey Stevens buscaba un analista para el departamento de ejecución de futuros.

Había siete candidatos para el puesto, en el departamento de Ejecución de Futuros, dentro del grupo de Ventas de Derivados de Goldman Sachs.

La primera fase la pase en parte gracias al hermano de Corey, una super estrella de la NFL, al cual le gustó mi CV y le hizo gracia mi nivel básico de zulú. Tres personas habíamos pasado esta fase, y tuve una serie de entrevistas con distintos vendedores de derivados (opciones y futuros), la mayoría vicepresidentes y adjuntos. Fui sincero sobre mis limitaciones y expresé mi ilusión por aprender el producto. Pasada esta fase, el último obstáculo era el jefe de Corey.

El final de algo

Michael Daffey era el jefe de Corey.

.

.

En breve publicaré los siguientes capítulos del libro. Coméntame por email o en los comentarios tus impresiones…

2 comentarios sobre “Resumen del libro: “Por qué dejé Goldman Sachs”, de Greg Smith.

Agrega el tuyo

    1. Si que engancha si. Es una historia muy entretenida, de nuestro tiempo y además es un hecho real.
      A la vez que aprendes sobre economía es un relato apasionante mejor que muchas novelas que he leido.
      Por cierto parece que lo del email para avisar de nuevos post funciona. 😉

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑

Icaria Capital

Maniobras financeras en las oscuridad: En la vida nos movemos en la incertidumbre, arrastrados por la masa, tomando decisiones sin apenas información. En la vida y en las inversiones nos movemos a oscuras compitiendo con otros que tienen muchos más medios que nosotros. Intento interpretar las sombras, y las luces, que veo desde dentro de la caverna, mientras escucho a OMD.

Le Baobab Bleu

Apprendre français à l'EOI

El Oráculo del Cierzo

Los mercados bursátiles son como el cierzo que corre a orillas del Ebro, cambian de dirección con frecuencia y a menudo te sorprenden por su intensidad y virulencia. En este humilde cortijo analizaré las empresas que llamen mi atención y simularé la gestión de un fondo de inversión con el objetivo de obtener buenas rentabilidades.

La bolsa desde los Pirineos

Maniobras financeras en las oscuridad: En la vida nos movemos en la incertidumbre, arrastrados por la masa, tomando decisiones sin apenas información. En la vida y en las inversiones nos movemos a oscuras compitiendo con otros que tienen muchos más medios que nosotros. Intento interpretar las sombras, y las luces, que veo desde dentro de la caverna, mientras escucho a OMD.

pasivamente

Maniobras financeras en las oscuridad: En la vida nos movemos en la incertidumbre, arrastrados por la masa, tomando decisiones sin apenas información. En la vida y en las inversiones nos movemos a oscuras compitiendo con otros que tienen muchos más medios que nosotros. Intento interpretar las sombras, y las luces, que veo desde dentro de la caverna, mientras escucho a OMD.

Stories by Dividendo Rentable on Medium

Maniobras financeras en las oscuridad: En la vida nos movemos en la incertidumbre, arrastrados por la masa, tomando decisiones sin apenas información. En la vida y en las inversiones nos movemos a oscuras compitiendo con otros que tienen muchos más medios que nosotros. Intento interpretar las sombras, y las luces, que veo desde dentro de la caverna, mientras escucho a OMD.

Finanzas Claras

Maniobras financeras en las oscuridad: En la vida nos movemos en la incertidumbre, arrastrados por la masa, tomando decisiones sin apenas información. En la vida y en las inversiones nos movemos a oscuras compitiendo con otros que tienen muchos más medios que nosotros. Intento interpretar las sombras, y las luces, que veo desde dentro de la caverna, mientras escucho a OMD.

Marcela Moncada

Maniobras financeras en las oscuridad: En la vida nos movemos en la incertidumbre, arrastrados por la masa, tomando decisiones sin apenas información. En la vida y en las inversiones nos movemos a oscuras compitiendo con otros que tienen muchos más medios que nosotros. Intento interpretar las sombras, y las luces, que veo desde dentro de la caverna, mientras escucho a OMD.

Sala de Inversión

Maniobras financeras en las oscuridad: En la vida nos movemos en la incertidumbre, arrastrados por la masa, tomando decisiones sin apenas información. En la vida y en las inversiones nos movemos a oscuras compitiendo con otros que tienen muchos más medios que nosotros. Intento interpretar las sombras, y las luces, que veo desde dentro de la caverna, mientras escucho a OMD.

Carlos Doblado

El Blog Personal de @carlosdoblado

ALdE | Asociación Libre de Economía

Página web de la Asociación Libre de Economía

Independízate de tu Nómina

Consigue la libertad financiera por medio de dividendos y opciones.

Asesor Financiero Práctico

Información financiera y no tan financiera, pero siempre práctica

Enorme Piedra Redonda

Crónicas de una excedencia

bolsa con cabeza

Maniobras financeras en las oscuridad: En la vida nos movemos en la incertidumbre, arrastrados por la masa, tomando decisiones sin apenas información. En la vida y en las inversiones nos movemos a oscuras compitiendo con otros que tienen muchos más medios que nosotros. Intento interpretar las sombras, y las luces, que veo desde dentro de la caverna, mientras escucho a OMD.

Inversor provinciano

Convierte el dinero en tu esclavo

Ruralízate

Maniobras financeras en las oscuridad: En la vida nos movemos en la incertidumbre, arrastrados por la masa, tomando decisiones sin apenas información. En la vida y en las inversiones nos movemos a oscuras compitiendo con otros que tienen muchos más medios que nosotros. Intento interpretar las sombras, y las luces, que veo desde dentro de la caverna, mientras escucho a OMD.

Invesgrama

La bolsa descodificada

Crea tu sitio web con WordPress.com
Empieza ahora
A %d blogueros les gusta esto: